Hoy mientras volvía de la escuela
y luego de haber visto un día mas una seguidilla de imágenes, registros audiovisuales
y testimonios que reflejan el exterminio sistemático de el pueblo palestino. “Ni
un gramo de trigo” entrara a Gaza dijo un ministro israelí. Los niños se mueren
de hambre, se bombardean escuelas, se les dispara a quienes van a buscar comida.
Huesos, sangre, gritos.
Pienso en los libros de historia,
en los planes de estudio que cada año reproducimos donde hablamos de la primera
guerra mundial, la segunda, la creación de la ONU, Atenas, Roma, el
Renacimiento, la Edad Moderna, la revolución industrial, la revolución francesa
y suma y sigue. Y hablamos de Europa, de ese continente que nos dijeron que
eran la cuna de la civilización. Y lo veo en las aspiraciones, en el lugar para
viajar, el desarrollo, la tranquilidad, la educación, la vida cívica, las
postales, los lugares fotografiables. Europa. Continente que apoya el
exterminio masivo de niños y niñas a través del hambre, compra armas, financia
a los exterminadores y toma palco de lo que ocurre, total, no se escuchan los
gritos por la lejanía
¿Qué sentido tiene vivir en un mundo
así? Víctor Frankl cuando escribió el hombre en busca del sentido lo
hizo a partir de su experiencia en el holocausto. Habla de las razones de
seguir viviendo frente al sufrimiento y el dolor, que incluso en condiciones
extremas, el ser humano puede elegir su actitud ante el dolor. Y en el aula
cuantas veces no lo dijimos, el holocausto fue una atrocidad que nunca mas debe
ocurrir. Hemos llegado a un estado de desarrollo que nos permite hoy crear con
inteligencia artificial, desarrollar alta tecnología de consumo masivo y tener
a la mano lo que se te antoje, claro, bajo las condiciones del mercado. La
desigualdad de ese mercado que al menos era soportable entendiendo que había mínimos
comunes. Es que en consecuencia, al menos, podíamos vivir en este sistema de
mercado, de compra, de venta, de precios, de bienes y servicios, que no son
para todos y aunque esa injusticia nos duele mas algunos que a otros, el saber
que había principios de humanidad en común nos permitía soportar la desigualdad.
¿Dónde están esos principios hoy? ¿Están en los huesos marcados de un bebe de Gaza?
¿Qué sentido tiene vivir? Que sentido
tiene el futbol, que sentido tiene ver a Colo Colo si en ese mismo momento que la
pelota rueda, los niños mueren. Y lo sabemos. Lo sabemos todos. Que sentido
tiene que vaya a la escuela, que me compre algo, que elija la ropa que usare
cada día. Que sentido tiene lo que comeré hoy o mañana, que sentido tiene el
corregir a un estudiante, el debatir sobre un punto de vista. Que sentido tiene
ver una película, pedir algo para comer o armar un panorama de fin de semana. ¿Qué
sentido tiene? Si alguna vez Frankl hablo del hombre que busca el sentido, hoy
puedo decir que somos el ser humano que perdió el sentido.
Y vemos esos videos, vemos las fotografías
y leemos las cifras del horror. La hambruna esta llegando a un nivel crítico
donde 400 personas morirán diariamente de hambre. Y esto no es una sequía, una
mala racha, esto es un genocidio extremadamente pensado y administrado. Mi corazón
se vuelve cada vez mas oscuro y apagado, porque, aunque comparta esos reels,
haga esa donación o participe en esa manifestación, son tales las cadenas del
mercado que sin saberlo yo mismo financio la masacre de un pueblo que no puede más
de dolor. No son solo empresas israelíes de armas y tecnología de vigilancia
las involucradas, son el café, la hamburguesa, la ropa, las paginas que usamos
para arrendar esos espacios que serán los lugares de nuestros descansos y
buenos recuerdos.
¿Qué sentido tiene seguir
viviendo en un mundo que permite la muerte por hambre? ¿Que sentido tiene seguir
levantándose cada día sabiendo del exterminio? ¿Cómo es posible que llegamos a
tal punto que personas jóvenes, mayores, mujeres, hombres, conocidos, amigos y
estudiantes que admiran a el líder del imperio norteamericano, que admiran las
ciudades de Europa, sabiendo lo que esta ocurriendo?
Me avergüenzo de cada minuto que
pasa en esta insignificante existencia.
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