Ir al contenido principal

Lo maravilloso en el cine


Mi relación con el séptimo arte partió de manera bastante prematura, relacionándome desde pequeño con las películas, nombres de actores y sagas de culto. Mi infancia fueron los subestimados 90. Familia minimalista, hijo único. Eran años de carencia, colegio con número y barrio periférico.

De pequeño curioso, un intento de paleontólogo, que fascinado por la estrepitosa inexistencia de los dinosaurios se adentraba a ese mundo de garras y afilados dientes. Mi precario conocimiento venia de libros, revistas y suplementos de papel couche, con ilustraciones que se movían en mi imaginación. En mi familia se arrendaban películas VHS. No pienses que íbamos al Blockbuster, porque eso era para barrios pitucos. Acá lo mas top fue Making Off. Sagrado ver una película fin de mes, después las cosas mejoraron un poco y fue cada fin de semana, la cual comúnmente era escogida con mucha reflexión y templanza, era una inversión importante.

En este ritual aparece Jurassic Park, una historia sobre un parque de entretenciones con dinosaurios reales, los cuales pueden convivir con los seres humanos a través de procesos científicos.  El argumento sobre la construcción de esta utopía jurásica guarda relación con la importancia de la ciencia y eso para niños y niñas noventeras, resultaba deslumbrante. El hecho de que aquellas imágenes me maravillaran tenia que ver con el movimiento de las mismas sin el esfuerzo imaginativo, cumpliéndose la profecía descrita en la obra del siglo XVII Ars magna ucis et umbrae. En el capitulo X de la obra se habla de una curiosa “linterna mágica”, la cual tendrá la capacidad de maravillar a las personas a través de la proyección de imágenes en movimiento. Esta supuesta linterna es el embrión de cine. Y digo del cine y no de la pantalla porque habla de maravillar, de impresionar a tal punto que la audiencia no olvide.

De ahí en adelante fue una seguidilla de grandes películas, ya no solo de dinosaurios, sino de las más variadas temáticas que fueron formando parte del capital cultural de mi pequeña familia. El océano de obras cinematográficas me llevo por senderos de los maravilloso y otros, donde fue más bien un encuentro extraño. Estos dos adjetivos no son escogidos al azar sino más bien, siguiendo a Tzvetan Todorov quien señala que lo extraño se puede reflexionar y desde ahí, explicar. Pero lo maravilloso, solo se puede explicar desde un aspecto sobrenatural. Ese agregado de otra dimensión presente en la última definición guarda relación con la experiencia que debe entregar el cine. No sé porque algunas películas maravillan y otras no. Quizás tiene que ver con lo que señala Martin Scorsese sobre la diferencia entre un director y un cineasta. El primero interpreta un guion que convierte en imágenes. El segunda toma el material de otra persona pero logra que se vea su visión personal.

¿Sera posible que el cine nos muestre algo nuevo? ¿Algo que nos asombre, algo que no hayamos visto en otras pantallas? En la actualidad estamos insertos en lo que Gilles Lipovestky llama la pantallasfera, un estado generalizado que es posible gracias a las nuevas tecnologías. Según el francés son los tiempos del mundo pantalla, de vigilancia, informativas, lúdicas. Una pantallocracia que inhibe la capacidad de maravillar del cine por el solo hecho de expresar movimiento. Hoy la mejor escena de efectos especiales del cine puede ser superada o igualada por otras pantallas o plataformas de consumo visual. La pantalla global asesina el asombro.

La paradoja de esta situación es que aun, insertos en este esquizofrénico paradigma aparecen obras de cine contemporáneas que siguen estimulando lo maravilloso. Y lo más increíble considero desde mi humilde experiencia de cinéfilo a la fuerza, es que cuando recorro el menú de películas en línea, me veo sentado en el “videoclub” escogiendo los clásicos de siempre y de ahora. Esto tiene mucho que ver con el fondo más que la forma. No importa tanto la espectacularidad de la secuencia o el presupuesto millonario de rostros conocidos, sino más bien, que lo visualizado pueda conmover con una historia, con una visión personal. Guarda relación con la manera que muestran un aspecto de la vida, como si una película por si sola fuera un plano de la inmensidad de la existencia.

Para el Occidente Medieval lo maravilloso era una parte importante de sus vidas y cosmovisión, estando presente en el relato de los sujetos de ese momento, legándonos seres increíbles que protagonizan nuestras series y películas. El cine debe seguir cumpliendo esa premisa, el buscar generar una sensación en el espectador que solo pueda explicar desde un aspecto sobrenatural. Un plano de la existencia que genere un significado en el espectador. Una búsqueda cinematográfica que debe alumbrar el camino, tal cual lo haría la linterna mágica de hace 400 años.

Matías Martínez Morales, 26 de Agosto 2020

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Dónde está el sentido?

  Hoy mientras volvía de la escuela y luego de haber visto un día mas una seguidilla de imágenes, registros audiovisuales y testimonios que reflejan el exterminio sistemático de el pueblo palestino. “Ni un gramo de trigo” entrara a Gaza dijo un ministro israelí. Los niños se mueren de hambre, se bombardean escuelas, se les dispara a quienes van a buscar comida. Huesos, sangre, gritos. Pienso en los libros de historia, en los planes de estudio que cada año reproducimos donde hablamos de la primera guerra mundial, la segunda, la creación de la ONU, Atenas, Roma, el Renacimiento, la Edad Moderna, la revolución industrial, la revolución francesa y suma y sigue. Y hablamos de Europa, de ese continente que nos dijeron que eran la cuna de la civilización. Y lo veo en las aspiraciones, en el lugar para viajar, el desarrollo, la tranquilidad, la educación, la vida cívica, las postales, los lugares fotografiables. Europa. Continente que apoya el exterminio masivo de niños y niñas a través ...

Divagaciones de un profesor en las puertas del fascismo

  Esta mañana mientras la bolsita de te sumergida en mi taza favorita teñía el agua tibia y mi gata se saboreaba los bigotes después de comer, decidí buscar algo en la televisión que hiciera ruido de fondo. Me encontré en el cable con una película que ha sido parte de mi repertorio pedagógico, como lo fue también para mi profesora de filosofía en aquellos años de pantalón plomo y polera ancha en el INBA. Una máscara, una causa y una revolución. V de Vendetta haciendo de las suyas mientras sorbeteaba el te durante esta calurosa mañana. V , el personaje principal reivindica la persistencia de la memoria, la necesidad humana y moral de recordar. Un 5 de noviembre que para mí era sin lugar a duda nuestro 19 de diciembre. La película presenta un contexto político autoritario, donde el silencio y el olvido son parte de la política pública del régimen presentado. Una ciudadanía pasiva y temerosa, cual peso de la noche portaliano. Su pasado reciente era un dañado recuerdo colectivo,...

Un ser intemporal

Si nos sentamos en una banca a contemplar el curso de la historia pasar por al frente de nuestros ojos, veríamos que en los últimos 30 años los cambios en la tecnología y comunicaciones han sido explosivamente mas acelerados que el ritmo recurrente del curso histórico. Como si la historia fuera una sinfonía que concibió su ritmo en un braudeliano longue durée y de repente, O berture 1812 de Tchaikovsky y las estructuras temporales comienzan a resquebrajarse. En este sentido se va instaurando un nuevo compas de vida, explotando informáticamente eventos simultáneos que están integrados en nuestra productividad, demandando en nosotros dimensiones que no podemos alcanzar. La integración visual del sistema-mundo de Wallerstein a través de dispositivos móviles y redes simultaneas de información in situm . Estímulos que saturan el tiempo, lo aceleran, lo rentabilizan. En esos encuentros en el parque durante la universidad, me preguntaron porque usaba reloj de pulsera si podía ver la hora ...